Motivación

Buenos días sufridos lectores, hay ocasiones en que escribir aquí es casi una obigación, para que la cosa no esté parada, pero hoy no es el caso. Este texto se debe a un impulso de compartir, que en un animal tan gregario como los humanos es algo completamente natural. Ese es el filón de las redes sociales. Existen todo tipo de perfiles, yo creo que me incluyo en los que pasan bastante de publicar, pero no es porque no se me ocurran cosas o no me apetezca, muchas veces escribo una entrada en facebook pero antes de publicarla pienso que no aporta nada y la descarto. De mano tengo la necesidad de compartir algo, pero luego me freno. Esta es una de esas entradas que nunca deberían ver la luz.

Ahora que estais prevenidos, vamos al lio. La pasada semana se celebraró en Gijón el campeonato del mundo de escalada en las modalidades de dificultad, paraescalada y velocidad y allí nos plantamos Rodri y yo el sábado por la mañana para ver las semis de dificultad. ¡Vaya pasada! Nos sentamos abajo, casi a pie de vía, entre los componentes de los equipos y la verdad es que mereció la pena. Luego de tarde marchamos a Otura a volver a poner los pies en el suelo (los míos, Rodri como siempre, impecable). El domingo por la mañana viaje a Piedranidia a que Toni le diese al proyecto y a probar “Sinergia pura”. Toni bien, tras dos semanas de parón viene con ganas, Rodri hace un par de vías y prueba la sinergia y yo le meto dos poleazos y al segundo veo que la tengo, pero estamos sobre la bocina para ir a comer y salir a ver la final de dificultad, así que a plegar y a pensar en que el finde siguiente hay que volver a enchufar. Llega una comitiva del Puntu Collorau al palacio de los deportes de Gijón y disfrutamos del espectáculo.

 

Semifinales del Campeonato del Mundo de Escalada de Dificultad.                                                Foto: Rodrigo Álvarez Casielles

 

Hoy por la mañana viaje a Manzaneda a ver si Rodri saca “Yoreu”. Por mi parte, tras hacer “Conde Nosferatu”, me meto con él en “Yoreu”. El primer poleazo aprieto la secuencia de las regletas hasta que me duelen las poleas una barbaridad y como no veo la manera de hacerla me salto esa parte, pero luego saco con relativa facilidad lo de arriba. Me bajo diciéndole a Rodri que es la vía más dura que haya probado. Al segundo poleazo saco el tramo de las regletas no se sabe cómo y pringo en el movimiento para llegar al cazo salvador por falta de un pie, que luego descubro que estaba justo bajo la regleta que estaba intentando pisar. Pruebo con ese pie y me sale, sigo para arriba y me hago la picha un lio al saltarme una presa, así que vuelvo a colgar. Recuerdo la secuencia y me lo hago. Marcho bastante convencido de que la tengo y muy, pero que muy satisfecho.

Ya os he advertido de que este escrito era totalmente superfluo y nacía de la necesidad de contarle a alguien cómo había ido el día. Como parece que el título no tiene mucho que ver con el texto, me siento en la necesidad de explicarme: motivación es lo que siento al pensar en lo bien que me fue en “Yoreu”, motivación en mi caso aparece al tener vías a punto, a lo mejor no es motivación y es ansiedad, lo ignoro, pero lo que tengo claro es que sea lo que sea, hace que pensar en que hasta el domingo no iré a Nava y que a saber cuándo volvemos a la Ruda, sea un calvario. Pero también hace que mentalmente repase los pasos (aunque no me los sé porque dos pegues no me dan para tanto, pero me mola imaginarme que sí) y que tenga ganas de más. Celebro que como contrapartida a los días malos en que la cabeza falla, la piel no te deja, los gatos te abrasan, no te salen los pasos que te salían ayer y todos esos pequeños detalles que pueden llegar a ensombrecer el placer de escalar, haya días buenos en los que pensar en salir otra vez te dibuje una sonrisa.

Vine, vi y me quedé (aunque a veces me apetece marcharme).

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