El Club

En 1975 fue pintado el primer punto rojo en la vía Adolf Rott Gedächtnis-Weg (6+), en Streitberger Schild. Alemania. De esta forma unos gigantes alemanes alejados de la actual fisionomía friky,  revolucionaron la escalada. Atentando contra los tradicionales dogmas imperantes en la época,  nos  ofrecieron de forma natural una nueva filosofía de ascenso imperante aún en nuestros días.

El Puntu Collorau o  “punto rojo  al comienzo de una vía o variante significa la posibilidad de escalar esa vía sin el uso de los seguros como agarres o puntos de apoyo. Clavos, cintas, empotradores, etc. sirven únicamente como aseguramiento. Tampoco se podrá descansar en ellos, aún cuando al continuar se vuelva a la posición anterior!”

                                                                                                                  Kurt Albert

En honor a estas ideas, y esa singular forma de plasmarla, a mediados de los años 90  un pequeño grupo de escaladores veinteañeros  elegimos el nombre de nuestro  Club Deportivo, y desde el orgullo compartido de pertenecer a esta tierra verde, decidimos expresarlo en Asturiano.

Si bien la escalada no fue el enlace que provocó nuestra amistad, ya que era muy anterior, sí fue nuestra común pasión por ella lo que nos hizo organizarnos. Durante nuestros primeros años rebotamos de local prestado  a local alquilado costeándonos con nuestros escasos medios adolescentes ese espacio de reunión y entrenamiento que tanto deseábamos. En este tiempo nunca nos abandonó la sensación de practicar un deporte demasiado marginal, al que ningún organismo prestaba atención en nuestra localidad, y que sólo el altruismo y la amistad de escaladores como Ramón Turrado mantuvo vivo.

Contando con nuestra ilusión, ganas y esfuerzo, con el saber hacer de  Daniel Montes, y el respaldo político de uno de los clásicos escaladores de nuestra localidad Nicolás Fernández, pusimos en marcha nuestro proyecto común de generar ese espacio que nuestro deporte se merecía. Así surge la Asociación Juvenil Puntu Collorau y se consigue que el Ayuntamiento de Siero nos ceda un local en el antiguo Matadero Municipal. Allí construimos con pocos medios nuestra  primera sala de entrenamiento. El número de socios, de amigos, aumentó paulatinamente, aumentando con él nuestra motivación y ganas de entrenar.

Fue una época llena de energía y nuevas sensaciones, en la que se consolidaron muchas amistades que perduran en el tiempo y que van más allá de la escalada. Nos constituimos como un grupo sólido  de escaladores que compartían mucho más que sus proyectos deportivos.

 Entonces  sufrimos la desgracia. La muerte de un gran amigo y hermano Enrique Montes.

Alejandro Dumas escribió que “el infortunio es necesario también para descubrir ciertas minas misteriosas ocultas”. Minas que estaban bajo la superficie y que afloraron con el infortunio. La unión entre nosotros aumentó aún más, dando como fruto el “Primer Memorial Enrique Montes”. Una competición de escalada que durante muchos años ha sido cita ineludible para la mayoría de los  escaladores de Asturias, y de la que se han celebrado 8 ediciones.

Con el paso del tiempo,  el espacio de encuentro cultural juvenil del Mataderu de Siero fue decayendo a causa de la desprotección total que sufría frente a los robos y el vandalismo de la zona. Nos tocaba dar otro salto organizativo. Nos constituimos como Club Deportivo e iniciamos una nueva etapa.

El deporte de la escalada ya había conseguido su hueco en Siero, nuestras actividades eran conocidas en el Patronato de Deportes y contamos con su inestimable apoyo. Así se nos cedió el uso de nuestra sala de entrenamiento actual, situada en el Campo de Futbol del Bayu de Pola de Siero. La instalación fue financiada por el Ayuntamiento de Siero, supervisada por los socios del Puntu Collorau y construida por la empresa asturiana Top30.

En la actualidad contamos con unos 50 socios practicantes de este deporte que se reúnen todas las tardes para entrenar, planear viajes y salidas a la montaña y por supuesto para pasar un rato divertido. Muchos antiguos socios han continuado sus vidas desvinculándose de la escalada, pero significativamente ninguno de ellos ha dejado de lado el Club , manteniéndose los lazos de amistad durante todo este tiempo.

Igualmente han sido y son muchos los escaladores asturianos y de otras regiones que no siendo socios, acuden de vez en cuando a nuestras instalaciones , para pasar la tarde entrenando , charlando y riendo con nosotros. Nuestras puertas siempre han estado y estarán abiertas a cualquiera, sea para entrenar, mirar o iniciarse en este deporte.

El Puntu Collorau, no es ni ha sido nunca un club privado elitista. Nos hemos organizado para poder ofrecer una alternativa sólida a los deportes convencionales en Siero pero ,  en esencia tan sólo seguimos siendo un grupo de amigos que creen en el valor de la libertad individual , en el cariño como motor de respeto entre las personas y en la naturaleza como el mejor espacio lúdico existente.