Otra vez estoy aquí, aunque esta vez será para una breve nota.

Hace un tiempo escribí un artículo llamado Pink Point Manifesto en el que definía una revolucionaria forma de encadene. Hoy, leyendo un artículo sobre el encadenamiento a flash del primer 9a+ por parte de Adam Ondra, me puse a leer los comentarios (de vez en cuando aprendes algo o te hacen pensar, bien o mal) y había uno que hablaba del pink point y de cómo dicho término había caido en desuso, eliminándose la diferencia con el rotpunkt. Al parecer se conocía como pink point al encadenamiento con las cintas puestas.

Pues bien, lejos de retractarme y buscar otro color para mi revolución (aunque me tiente llamarlo purple point), considero que si ya no se diferencia entre pink point y red point, puedo mantener la denominación que he decidido, por eso de reciclar, que es aprovechar lo que no tiene uso, está obsoleto, etc. para darle una nueva vida.

Hablaban también sobre que si en un futuro no se diferenciaría entre a vista y al flash (porque en un mundo cada vez más mediatizado resulta imposible saber si el escalador tiene información previa). No voy a entrar porque creo que ya me he pronunciado al respecto; si no me equivoco por algún lugar he planteado que a veces la línea que separa el a vista del al flash es difusa y que nosotros sabemos en nuestro interior, si somos mínimamente honestos, si es un estilo o el otro (el problema viene cuando los focos están sobre cada encadene que logras, cuando entran en juego patrocinios y además millones de personas opinan sobre lo que haces).

No quiero meterme en camisas de once varas (me van grandes desde que escalo). Ya lo sabéis hay puntos de muchos colores, pero el mejor es el collorau.

Un saludo a todas, hoy os traigo el único e inigualable Diccionario Lolo-Novato de la Escalada, para que cuando algún recién iniciado en este mundillo se vea en medio de una de esas conversaciones plafoneras pueda entender la realidad que se esconde tras las expresiones utilizadas por los más curtidos del ramo. He visto claro que este trabajo era necesario realizarlo porque en mis conversaciones con neófitos me he visto sorprendido al tener que explicar qué era una presa de un tercio de falange o qué significaba acerar, lo que me ha permitido darme cuenta de que damos por supuesto unos conocimientos que quizá nuestros interlocutores no tengan. Dado que lo normal es el uso de una serie de expresiones consensuadas, me dedicaré a explicar su significado con la esperanza de que no os veáis embarcados por meteros en una vía “muy buena, toda de canto hasta arriba con un pasete pa’ llegar a cadena”. Sin más preámbulos comencemos este apasionante viaje por el país del léxico:

 

Abalakov: Seré breve porque soy de sangre fría (poiquilotermo que dicen los expertos) y me acerco al hielo solo cuando está en inferioridad. Viene a ser como hacer un puente roca en el hielo. En el abalakov metemos un cordino (si no para qué lo hacemos) y a rapelar.

Acerar: De A0 (grado de dificultad en artificial), que se llega colgado de una chapa a la siguiente.

Al loro: Para los que hayáis vivido los 80, sabréis que un loro era un radiocasete gordo que se llevaba cual bombona de butano. Hollywood siempre nos vendió la idea de que los que iban de esta guisa por la vida eran gente con la que no querrías cruzarte en una callejuela del Harlem hispano en plena noche. A raiz de esta imagen se generalizó en la escalada el uso de esta expresión cuando el escalador demandaba del asegurador una finura similar a la que tendríamos en la situación anterior (es decir, con todos los sentidos alerta). Actualmente el uso de esta expresión a degenerado a un simple aviso de que voy y no sé lo que va a pasar. Normalmente se usa para tener la seguridad de que el asegurador deja de hablar con el colega y nos dedica su atención plenamente, también para darle un poco de dramatismo al momento. NOTA: si es Brian el que dice “al loro”, la cosa va en serio, puede que esté cayéndo un pedrolo cojonudo y haya que ponerse a cubierto.

Aleje: Sumamente relativa. Lo que hoy aleja y te hace acordarte de malos modos del equipador, mañana no aleja y está equipado de lujo porque allí nadie se cae, la caída además es más limpia, etc. Es equivalente a distanciado y se da cuando la distancia entre seguros es lo suficientemente grande como para plantearnos la falta que nos hace estar subidos a una pared, con lo bien que se está en una terracita tomando algo tranquilamente. Lo positivo es que te pone la cabeza a funcionar.

Apretar: Lo contrario de aflojar. Hacer fuerza en serio. Por lo que algunos dicen, es el truco.

Asegurar: Esto lo sabemos todos. Proveer un servicio que consiste en que en caso de movida estés cubierto. Dedicarse a dar cuerda, pillar, dinamizar los vuelos, bajar al escalador de la cadena, estar pendiente en todo momento de la persona a la que estamos asegurando para no putearla cuando quiera chapar, no dejarle una comba de esas que arrastran por el suelo. En resumen, responsabilizarse en la medida de lo posible de que nuestro compañero de cordada llegue de una pieza a donde tenga que llegar (solo mientras estemos encordados, para el resto de la vida ya somos mayorinos).

Bicicleta: Movimiento extraño del conjunto musculo-esquelético pierna-cadera que consiste en girar la rodilla hacia adentro para acercar el centro de gravedad a la pared. Para que os hagáis una idea, viene a ser parecido al movimiento que haríais para protegeros la entrepierna de una patada si fueseis Bruce Lee y no quisieseis moveros mucho. Se recomiendan mucho para prolongar la vida de los tendones de la rodilla, cuanto más extremas y más fuerza les metamos, mejor.

Bidedo: Bi (del prefijo latino bis castellanizado) que es dos, más dedo. Pues eso, un agujero en el que te entran 2 dedos (no me voy a explayar más que ya sabéis de que pie cojeo).

Blocar: Practicar la escalada de bloques.

Bloque: Normalmente son de hormigón, lo que pasa es que como no son muy altos y tienen un tacto pésimo, pues los bloqueros se buscan cachos de piedra que la montaña ya no quiere y andan por ahí tirados, normalmente cubiertos de maleza, los limpian y les da por subirse a ellos. Hay un fenómeno que siempre me llamó la atención, primero te conformas con subir saliendo de pie, luego ya sales sentado y al final te haces un down start que le mete dos movimiento más al bloque (no me hagáis mucho caso, que si de deportiva sé poco, de bloque no sé nada). En escalada deportiva se llama bloque también a una sección especialmente dura de la vía (suele ser una secuencia que exige una combinación de fuerza y técnica que al final puede determinar el grado de la vía).

Bloquear: Cuando empiezas y te quedas trabado a medio camino. Para que nos entendamos, si al hacer una dominada nos aguantamos con los brazos flexionados, estamos bloqueando (que no bloqueados).

Bordillo: Toda vía de 10m o menos, especialmente si no es dura en cuyo caso podría entrar en la categoría de bloque.

Calentar: En el rocódromo, hacer una travesía o dos. Hacer el paso que el último entrenamiento no te salió. En la roca, meterse en el proyecto.

Campus: Terreno de una universidad en el que se encuentran diversas instalaciones. Ahora bien, si es un campusboard, cuenta la leyenda que fue un instrumento de tortura medieval que el gran Wolfgang Güllich adaptó a sus necesidades específicas de entrenamiento (le quitó los pinchos bizarros, las cadenas y esas movidas) proveyéndonos a los escaladores de un medio barato, que requiere poco espacio y que te garantiza que si no estás para ello vas a dejarte una pasta en fisios. Gracias Wolfgang por enseñarnos el camino.

Cantear: Cuando a una tabla le metes esas tiras que puedes planchar en los cantos. Como normalmente no me canteo, no puedo deciros su definición en escalada, aunque creo que está relacionado con los pies de gato, en concreto viene de una parte de la suela (el canto, que ni es el talón, ni la puntera, ni la planta, ni el empeine). Puede perfectamente ser una palabra polisémica, pero con esto tenéis para ir tirando.

Canto: Presa buena, jarro. En principio harías dominadas de ellas.

Canto bueno neno: Son del tamaño suficiente para no tener que arquear, a no ser que estemos hablando de una placa, en cuyo caso es obvio que todo lo que tenga mordiente y supere el quinto de falange es canto bueno.

Cerrojo: La palabra puede venir de que cuando una puerta está cerrada con cerrojo por mucho que tires no abre. Pueden ser de dedos o de pies. Con los de dedos hay que estar curtido porque duelen. Es una técnica para escalar en fisuras estrechas, procedemos a meter los dedos en la fisura y torsionar la mano convirtiendo nuestros dedos en fisureros. En cierta ocasión me recomendaron que no cerrojase a no ser que estuviese seguro de que podía aguantar todo mi peso del cerrojo, por si se te pira el pie y esas cosas que pasan, de lo contrario puede que te falten dedos cuando te vuelvas a mirar las manos (o al menos parte de los mismos).

Chapar: Estudiar duramente (lo que no estoy haciendo yo ahora mismo). En escalada deportiva viene a ser ponerse a pie de vía a mover las manos y los pies rollo mimo hasta que te sepas los movimientos clave de memoria (podéis ver el video de la dura dura en el que Sharma y Ondra hacen repaso antes del examen). También tiene otra acepción marginal que es cuando pasas la cuerda por el mosquetón de la cinta expres o la cadena.

Chupar: Buuuuffff. Tela. Para lo que nos interesa, cuando aseguramos, es comernos la comba. Si me veis a pie de vía partiendome de risa es porque siempre cojeo del mismo pie.

Cleca: Marca hecha en la roca para señalar una presa. Se suelen hacer con magnesio (por desgracia tengo visto videos en los que alguien ha rascado directamente la roca, falta total de respeto). Lo que debéis hacer es borrarlas y recoger las colillas, sean vuestras o no. Para que veáis más claramente mi opinión os voy a confesar el nombre que me gustaría poner a un bloque, Sin clecas hay paraiso (si a alguien le mola, se lo regalo).

Compromiso: Cuando la cosa va en serio y hay muchos factores a tener en cuenta para no acabar jodido. Algunos sienten fobia al compromiso, no porque no estén capacitados, si no porque no les gusta tomarse las cosas tan en serio, quizá no quieren tener que mirar cómo aproximarse, ni verse en la tesitura de meterse en un embolao cuando ya no hay escapatoria posible, ni prepararse para solucionar la infinidad de pequeñas cosas que a pesar de todo pueden ir mal. Pueden ser personas que prefieren poder colgarse de un seguro cuando les cunda e incluso bajarse sin llegar al final, compromiso cero.

Dame: Viene a ser lo contrario de chupa.

Deschapar: Sacar la cuerda del mosquetón que tenemos en el seguro.

Distanciado: No tengo claro si hilando fino hay diferencia entre aleje y distanciado. Queda abierto a debate.

Embarque: Situación delicada, peliaguda. Situación a evitar.

Empotrar: Depende a quién le preguntes, no te dará la misma respuesta un ganadero, uno de Gandía Shore o yo. Para mi es trabar a conciencia (hasta que duela) una parte de tu cuerpo en algún hueco de la roca. Puedes empotrar los dedos (ver cerrojo), el brazo, la rodilla… Si quereis ver todo tipo de empotres os aconsejo que busquéis escaladas en fisuras y en off-width (podéis buscar Century crack por ejemplo, aunque a mi me gustan más otras menos conocidas que más que una escalada parecen un parto).

Encadenar/enchufar: Que guapo. Si bien no es el porqué, al menos sí es el final. No me voy a poner a hacer chistes fáciles sobre el esclavismo ni sobre las compañías eléctricas, no porque no se me ocurran unos cuantos así sin pensarlo mucho (me los guardo), si no porque tras varios años escalando veo que hay ciertas personas a las que les cuesta pillar el concepto, al menos el de encadenar al rotpunkt que es a lo que yo juego. Encadenar/enchufar es hacer la vía del tirón. Me gusta pensar que encadenar no solo se debe a que llegas a una cadena, si no a que encadenas una serie de movimientos para llegar a ella. Dicho esto, si colgaste no encadenaste, si pisaste una chapa tampoco, si te cogiste a una cinta tampoco… como he dicho antes hablando de escalada libre al rotpunkt.

Estirar: Ejercicios para estirar la musculatura y los tendones antes y después de la actividad. Bueno para prevenir lesiones y no estar tan cansado al día siguiente. Según una formula empírica, si el tiempo que dedicado a estirar supera el dedicado a recuperarse de una lesión, mejor lesionarse (el autor no se hace responsable de las secuelas que puedan quedar como consecuencia de hacerle caso).

Exposición: No confundir con compromiso. Una vía puede ser comprometida y no expuesta y viceversa. Hay exposición cuando sabes que como caigas la jodiste en serio. El que quiera pillar el concepto con imágenes solo tiene que buscarse videos de escalada en Inglaterra. Hace poco que vi uno en el que metían un seguro (flotante, es decir, que te lo llevas contigo cuando te marchas) superprecario como a 7 metros del suelo, en una vía de unos 12 metros.

Fortuna, de: Hay algo que falló, o no tienes el material o lo que sea y te tienes que buscar la vida con lo que tienes, así que lo mejor es llevárselo sabido de casa, porque ponerse a inventar en altura igual no es lo mejor.

Free climbing: Escalada en libre. Escalar sin usar el material para progresar, solo se usa para proteger (vamos a entendernos, obviamente los pies de gato son material, ya sabéis que me refiero a las cuerdas, friends, fisureros, clavos, etc). Podría extenderme mucho en este punto pero la información está ahí para el que quiera buscarla.

Fricli: Término un tanto peyorativo con el que algunos escaladores alpinos hacen referencia a los free climbers. No controlo del tema, pero me imagino que se referirán a los deportivos, ya que dentro del saco de free climber hay unos cuantos haciendo tapias bestiales.

Garbanzo: Pues eso. Sin más.

Guarrear: Uso de artes truculentas para superar un paso. Entran dentro de estas artes acerar, pedalear, tirar de caña, de cagona, pasarse a la vía de al lado y volver luego a la línea original, en resumen todo lo que no sea escalar limpiamente de primero, etc.

Invertido: Un canto que se coje por debajo por lo que, en principio, no podemos colgarnos de él.

Jarro: El macho de la jarra. Si ha llovido no os tiréis a lo loco que si se llama jarro es por algo.

Lance: En inglés los llaman dyno pero no es lo mismo que dinámico que sería un false friend, es decir una de esas palabras que engañan como constipated. Es cuando hay que saltar para llegar a la siguiente presa, no vale si seguimos cogiendo la presa de salida cuando alcancemos el objetivo, en ese caso sería un dinámico largo.

Lolo: Nombre cariñoso para los Manueles y para muchos perros. Voy a decir que para mi EL LOLO es Adam Ondra, así que con eso me imagino que ya sabréis lo que es un lolo.

Monodedo: De mono, chimpancé y dedo, está claro.

Moto: Dependiendo de la cilindrada puede ser una bicicleta con motor o una moto en toda regla. Si no sabéis lo que es os propongo una imagen, ¿alguna vez habéis visto un fox terrier cuando está atado y huele su presa? Le tiembla todo el cuerpo de la emoción. Pues esto es lo mismo, solo que como nosotros estamos más limitados que los fox terrier solo conseguimos que nos tiemblen las piernas, algunos hasta el punto de que se les salga el pie de la presa. Truco: bajad el talón.

Navegar: Andar por la red, seleccionando los hilos para llegar a donde quieres. En escalada lo mismo, te sueltan en un paredón y leetelo, descubre por donde va la vía, cuidado que puedes acabar mal si no navegas.

Ñapa: Muy ricas con salsa de dipear. Son esas presas que cuando las ves (si es que llegas a verlas) piensas que son un pie malo, pues no, son una mano.

Pasín/Pasete: Es una secuencia de apretar pero que no llega a ser tan dura como para que te partan las poleas.

Pasín pa ti: Es un paso diseñado específicamente para que sudes la gota gorda. Posiblemente el que te lo ponga quiere examinarte.

Paso: Un movimiento con cierta dificultad. Una secuencia de movimientos. Otra cosa es el paso, que es una ciudad fronteriza y ya se sabe.

Pedal: Cuando te pasas con las birras de celebrar el encadene del proyecto y necesitas ayuda para dar el siguiente paso, de ahí se sacó el nombre de este invento (que de aquella no subían a ninguna cumbre sin una botella de algo, oxígeno, coñac, champán, electrolitos…). Ya sé que no defino nada, pero si estáis leyendo esto es que tenéis internet, así que liquidado.

Pegue: Cada intento que haces.

Petar: Cuando la sangre ya no retorna desde los antebrazos y se te va quedando estancada allí haciendo que parezcas una mala copia de Popeye el marino estás petao.

Pie-mano: Usar para los pies las mismas presas que para las manos. Puede que tengas la necesidad de meter el pie antes de sacar la mano. Hay gente que lo llama mano-pie, para gustos colores.

Pies en ris: Riiiiiiis y se te va el pie y con el pie sueles ir tú. Pues eso, pies muy malos (pero mucho) o en inglés badass feet.

Pies libres: Que no tienes límites, vas a donde te da la gana, por donde te apetece y como te apetece.

Pilla: Voz que demanda del asegurador que recoja toda la comba hasta soportar el peso del escalador. Puede ser bueno o malo. Bueno, llegaste al top. Malo, pringaste y te toca hacer de chorizo.

Pinza: Todos conocemos las de la ropa, pues cuando una presa debe cogerse haciendo como si tu mano fuese una pinza tienes el concepto.

Portear: En bloque sobre todo, aunque quizá si no fuésemos tan pasotas deberíamos hacerlo hasta que el escalador chape el primer seguro. Consiste en calcular dónde caería el escalador poner el crashpad debajo y nosotros detrás del crashpad, con los brazos extendidos, preparados para en caso de caida empujar al escalador dentro del crashpad. Debe hacerse hasta que el escalador sale del bloque para evitar el efecto Floro. A veces acojona, cuando el tío está un par de metros por encima tuyo y tú allí abajo pensando “como caiga…”, pero es lo que hay. El término original para el que portea fue portero, me imagino que por los del fútbol, supongo que porque hay que tapar bien los huecos y parar un objeto que viene hacía ti a toda máquina y me sugirieron también que por los golpes que recibes.

Presa: Es un agarre. En el rocódromo tienen colorines, esperemos que en la roca nunca los tengan (cepilladlas zánganos).

Puerta: Es el efecto combinado de no tener el centro de gravedad equilibrado, la gravedad, la inercia y a saber qué más (me lo acabo de inventar todo). Básicamente consiste en que cuando soltamos una presa o movemos un pie, salimos disparados haciendo un movimiento de vaivén pero sin el ven. La puerta se puede cerrar con empeines, talones, fuerza bruta, moviendo la cadera hacia un lado, pisando fuertemente en oposición al sitio hacia el que la física nos quiere mandar… Por experiencia sé que a los principiantes les cuesta sentir cuando tienen puerta y… ALLÁ VAN!

Regleta: Me cuesta definir este concepto. ¿Dónde empieza la regleta a ser un plano y dónde a ser una ñapa? Depende de lo sobrados que vayáis. He tenido auténticos debates sobre si una presa era un plano o una regleta, pero os daré mi opinión; presa más o menos recta de falange y media como mucho es regleta. Como una imagen vale más que mil palabras aquí os dejo una / (regleta lateral invertida para mano derecha muy buena para cruzar).

Retrobicicleta: Bicicleta donde traccionas a la inversa (no me preguntéis).

Reunión: Si es de pastores intenta ser uno de ellos (tardé tiempo en darme cuenta de que muchas veces la oveja era yo, es lo que tiene ser una oveja, que no te enteras y estás tan pancha junto a la hoguera sin imaginarte lo que te espera). Este es un punto delicado, en escalada deportiva es el final de la vía, idealmente son dos anclajes fijos que pueden estar unidos por una cadena y tener un mosquetón, pueden tener una argolla cada uno, lo que sea, el hecho es que es el descuelgue, es decir, el punto desde el que te vas a bajar (a no ser que sea una reunión intermedia). En hielo puede ser un bote de cocacola enterrado cubierto por nieve que se funde con sal para que se congele (por decir algo). En clásica es donde termina cada uno de los largos.

Romario: Romo para los amigos. Creo que fue el que inventó la cola de vaca, uno que parecía que siempre estaba de resaca. Y de ahí viene el nombre de este tipo de presa, porque como bien sabéis, la resaca te deja romo. Para que lo entendáis os lo voy a explicar con las mismas palabras que me lo explicaron a mí, sin ánimo de ofender, una teta es un romo, un culo es un romo (ya sé que quereis debatir sobre tetas y culos, sobre si son romos, planos o lo que sea, no entréis que no está el horno pa’ bollos. Si pensáis que soy machista, apiadaos de mi que lo que realmente soy es una víctima del sistema falocentrista-machocapitalista y no es coña).

Sandwich: Emparedado en castellano o tentenpie en los 80. Es una técnica de pies que solo usé en techos para cerrar la puerta. Consiste en pinzar una presa con los pies, es decir apretamos con la planta de un pie mientras metemos empeine por debajo. De momento solo de utilidad en el rocódromo (es lo que tiene el pie-mano).

Sartenazo: Una buena hostia, perdón golpe.

Tablón: También plafón. Rocódromo de bulder.

Todo jarros: Ver “canto bueno neno”.

Tridedo: Ver “bidedo” y sumar uno.

Tumbarral: Término despectivo para aquellas paredes que echan para alante que alucinas, de esas que ruedas en lugar de caer.

Volar: Anhelo del ser humano desde que levantó la vista y vio al primer pájaro (no quiero meterme a hablar de Dédalo que me pirro por la cultura clásica). Dicho esto, sabéis que es una sucia mentira cuando decís que volasteis, asumidlo, caisteis como un saco de patatas. Yo achaco esta forma de llamarlo a nuestra naturaleza poética, queda mucho más bonito hablar de vuelos que de caidas, pero para eso está la UIAA, para dejar las cosas claras y es por eso que las cuerdas ponen, X caidas. Y alegraos, porque si pudieseis volar para qué ibais a escalar.

 

Con esto cierro este minidiccionario. Soy consciente de que las definiciones no son tales, de que está lleno de omisiones, de que se puede mejorar mucho, que los errores brillan por su presencia y demás, pero como siempre, si ha servido para arrancaros una sonrisa, entreteneros durante un rato y desconectar, me siento plenamente satisfecho porque ahora que llegáis al final del artículo os confesaré que en ningún momento pretendí hacer algo serio (sospecho que a estas alturas ya me habíais pillado) y que, como siempre, he dedicado unas horas a hacer algo que me gusta mucho que es escribir para mi y para vosotros. Si de verdad queréis información en condiciones, la web está llena (plenty of information). No quiero olvidarme de agradecer a todas aquellas personas que me han aportado ideas sobre qué debería incorporar (he cribado un poco) y a las que me han dicho qué narices eran ciertas cosas que no había oido en mi vida. No he querido dedicarme a buscar información veraz y precisa sobre los términos y en ocasiones me he inventado totalmente la definición (espero que sin apartarme mucho de la realidad).

 

Sin más rollo me despido de vosotros, espero que os haya gustado y hasta la próxima.

 

de cirigüeya sobre un pie de estevia y otras vias políticamente incorrectas de Piedranidia

 

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Veinticinco años, dos meses y 15 dias del encadenamiento al rot punkt de mi primera via de octavo grado, hoy dia 20 de abril de 2017, después de dos meses sin apenas escalar en roca y ddedicarme a las ascensiones invernales, encadeno la, de momento mi última vía de ese mismo grado con el rot punkt de El Injerto, una combinación de dos vías, pues entra por la Estevia, hasta su quinta chapa y de ahí, con una muy corta y lógica travesía empalma con la Cirigüeya, que arrancando desde el suelo no mereció nuestra atención, hasta su reunión sumando cinco chapas más. La combinación de estas dos vías, que después de mucho pensar y consultar…, da como resultado una bella y potente vía de 8a+, a la espera de posibles repeticiones que puedan confirmar o desmentir ese grado.

Quedando así completa para nosotros, la que hasta hoy ha llenado tantas horas de diversión y sufrimiento, pared de Piedranidia en Nava y cerrando el ciclo que se abrió con sus primeras vías, ahora hace unos 5 o 6 años.

el injerto

Aprovecho la ocasión para presentar un par de reseñas más de vías a las que llamo políticamente incorrectas o vías para no explicar ni recomendar a nadie, sin crearle problemas de conciencia al propio encadenador.

La primera es una travesía ascendente de izquierda a derecha por el desplome, donde se encuentra la vía anterior, con la característica que lo surca por su punto más débil, consiguiendo así la vía larga y sorprendentemente más fácil de todo el desplome, la via se llama TiM (terra i mar) en honor a esos pioneros catalanes de la escalada de la ciudad de Sabadell, por su lógica en todas sus realizaciones en las paredes de Montserrat.

La segunda es una línea que combina dos itinerarios ya existentes, Picolino y Nachupichu con un pequeño tramo de unión entre las dos, con la salvedad de que la sensación en la escalada no es el de realizar una ni la otra, sino una via totalmente distinta a las dos gracias  a la tan fácil y básica opción de autoprotegerla con friends, convirtiendola en una más que interesante realización de escalada tradicional, su nombre tan fácil como su evidente forma de poder escalarla, Pikopitxu.

 

tim

 

 

pikopitxu

 

 

 

 

 

 

Cuánto tiempo ¿verdad?

Hoy recibí un mail preguntándome sobre la aprobación de algunos comentarios que teníamos en varias entradas (un par de ellos en inglés hablando sobre si Alonso iba a fichar por no sé quién, así que me imagino que hubo algún tipo de error) y recordé que existía esto y al entrar a los comentarios vi que había unos cuantos, algunos tan positivos que creo que desarrollé superego. La cuestión es que me pregunté por qué hace tanto que no comparto nada con vosotros. Lo primero es que siempre me pareció superfluo todo lo que pudiese escribir, seguro que hay otros que lo escriben mejor y con más conocimiento de causa y la sospecha de que lo único que hacía era exhibirme y buscar autocomplacerme siempre me alejaba del teclado. Pero esto no es algo que no pueda dejarse de lado, sobre todo cuando resulta que hay alguien que te lee, ya no escribes solo para ti y eso está bien, le da cierto sentido al acto en sí. Así que lo que realmente me ha mantenido alejado de este blog ha sido por una parte el hecho de que nadie más escriba aquí, de modo que siento que tengo que tirar de un carro que es de todos (no os culpo, conozco la dificutad que conlleva) y por otra la falta de motivación, ese momento en que te preguntas ¿para qué?

Como este blog está dedicado a la escalada (y a robaros unos minutos de vuestro tiempo) y no a aliviar mis penas tendré que meter algo relacionado para dar el pego. Que importante es la motivación para todo en la vida, llegas al rocódromo y te enteras de que Pantiga lo deja y alucinas. Hector también. Hablas con otro que se pasa al culturismo, otro al trail, otro al descenso en mountain-bike. Alguno pasa de entrenar 3 días a la semana y salir a roca todo lo que puede, a ir de vez en cuando a roca y no tocar el plástico. Si estás motivado a escalar puede que no lo entiendas, te sorprenda y hasta puede que te sientas un poco traicionado. Pero luego te das cuenta que son ciclos (Pantiga ya está con nosotros otra vez, Iván pasó el otro día por el Puntu y Pires vuelve a entrenar en el CENTARME) y te hace admirar más a las personas que ves que llevan años dándose lija sin parar (es que no lo regalan neno).

Lo único que quiero decir es que puede que esteis pasando o vayais a pasar por algún momento en vuestra vida en que os planteeis dejar de escalar y que os produzca rechazo la idea (yo no recupero el nivel óptimo de motivación desde hace un tiempo y de mano sentía que fallaba a la gente con la que salía a roca), no pasa nada, teneis el gusano metido dentro y si vuelve la ilusión por la roca o por ir al rocodromo a hacer unos pasos o a hacer callo en las “traves”, ahí estamos.

Quiero terminar esta especie de homilía compartiendo con vosotros un truco que me dijo Nano al poco de empezar: al rocódromo se va a divertirse (estábamos en el rocata, me imagino que será extensible a la escalada en sí). Hay épocas en que no estás motivado (igual habeis tenido temporadas en las que preferiríais arrastraros que caminar, así que como para escalar están las cosas) y no te lo pasas tan bien pero está claro que si te enganchó la escalada la ilusión volverá.

Fuerza y ánimo para todo el mundo.

Saludos a todos. Llevo tiempo dándole vueltas a varias historias que me gustaría contar (algunas polémicas, otras divertidas y otras ni lo uno ni lo otro), pero por un motivo u otro me pareció que no merecía la pena, que nada de lo que pudiese contar iba a aportar algo y siempre es más cómodo y menos expuesto guardar silencio, pero esta semana he leído un par de libros sobre escalada y en uno de ellos, “Wolfgang Güllich, una vida en la vertical“, he encontrado sorprendentemente el concepto del pinkpoint.

Además he aprendido cosas como hangdogging (el poleazo de toda la vida), el rotkreis (encadenar en yoyó) o el auténtico significado de escalar en yoyó según los pioneros de la deportiva, y todos estos nuevos conceptos me han motivado lo suficiente como para sentarme a escribir, más que nada porque me imagino que habrá más personas que, como yo, desconozcan estos términos y que a alguno le puede resultar interesante este artículo.

Voy a ir al ajo, el pinkpoint por supuesto no tiene nada que ver con mi concepto revolucionario, si no que es como llaman a los encadenes por abajo con las cintas puestas, que al parecer en la época de los 80´s se practicaba en Francia (si no recuerdo mal en Buoux), así que sí, según Kurt Albert y compañía, cuando enchufáis con las cintas puestas no vais al rotpunkt (que nadie se deprima, a día de hoy no somos tan estrictos con la ética, o puede decirse que se ha generalizado esta práctica y no se hace diferenciación, a pesar de que todos sabemos que enchufar poniendo cintas es otra historia).

Me sorprendió también el descubrir que escalar en yoyó consistía en ir de primero y cuando pringas, bajas al reposo natural más cercano y arrancas desde allí (dice Tilmann Hepp que para ser purista lo harías con los ojos cerrados), de manera que no te colgarías a ensayar el paso que pringaste y llegarías al paso a pringar otra vez y por eso lo del yoyó, porque subes, llegas al paso, caes y abajo, así una y otra vez hasta que lo saques, de modo que la imagen es de un tío que sube y baja una y otra vez. Pues bien, los encadenes así conseguidos se los apuntaban en rotkreis (círculo rojo).

Respecto al hangdogging, es lo que llamamos estudiar la vía en polea, práctica muy mal vista por Bachar, Bridwell y demás. Si te dedicas a encadenar en polea a pesar de tener el método (que por cierto en inglés se llama beta), es ya algo patológico.

Lo cierto es que leer sobre las vidas de estos escaladores tan notables y su ética tan estricta, así como su forma de entender la escalada me hace plantearme ciertas cosas de mi estilo.

Un saludo, leed algo que merezca la pena.

 

El domingo 25 de octubre, dábamos por acabado, al menos por nuestra parte, el reequipamiento del sector Satisfaction de Peña Careses; teniendo en cuenta que algunas vías del sector ya lo estaban con una serie de químicos (como el sector de La Zeta) y mezclas extravagantes de químicos con parabolts, aunque basado en un dudoso criterio… y sin retirar el material antiguo en muchas ocasiones.

Digo por nuestra parte, por si alguien tiene algo que decir a nuestra labor y en caso de haber cometido alguna equivocación causada por el desconocimiento de la historia y posterior evolución del sector, que muchos de vosotros conoceréis con precisión mucho mejor que nosotros, como por cualquier otro motivo, poder subsanarlo y no dejarlo pa otro día, como se suele decir.

Todo ha sido equipado utilizando parabolts, chapas y reuniones inoxidables de 10 mm de diámetro, excepto El acorazado Potemkin donde hemos usado parabolts de 12 mm. Todas las vías han sido repetidas por nosotros (la mayoría antes de reequipar) y han sido hechas y graduadas sin hacer la única reunión intermedia que existía, la de las vías Un spit para morir y La peseta, y es así como las hemos reseñado.

El don del águila, ha sido decotada a 6b+, según nuestro criterio, cosa que se nos hace muy rara pues solíamos coincidir con los grados anteriores, es por eso que tenemos alguna duda de que no nos hayamos escaqueado en algún tramo… Eso mismo nos ha pasado con Atenea, que después de una buena limpieza pasamos a considerar que no pasaba de 6b, y la hicimos llegar a la reunión de la anterior vía en vez de a la de Caravana de Hormigas como marcaban los químicos, pues en los croquis viejos parece que cada una de estas vías tenía su propia reunión, pero no sabemos dónde podría estar la que nos falta de las tres.

Detalle reequipamiento

Inténtalo sin ella, es la única vía de químicos que hemos tocado, en el único sitio donde no se cambió un seguro por otro, quitando un químico y colocando dos parabolts donde antes había dos seguros viejos.

El acorazado Potemkin, según los croquis antiguos salía de la reunión de Un spit para morir hacia la derecha. A nosotros nos pareció más lógico e incluso más estético empezarla por La ruta de los pioneros y seguir por el diedro hasta enlazar con ella. Es por eso la única que tiene parabolts del 12, para diferenciarla de La ruta de los pioneros.

La ruta de los pioneros, ha sido reequipada intentando corregir en lo posible los zig-zags de la cuerdas causados por los antiguos seguros y evitar el roce; esto no debe hacernos olvidar que la vía está abierta con un concepto clásico de la escalada y que transcurre siempre por lo más fácil, tanto a un lado como a otro de los parabolts.

Después de esta justificación de lo que hemos hecho, sólo nos falta agradecer a aquellos particulares que han aportado material para que no tuviéramos que ponerlo todo de nuestro bolsillo, y deciros que el objetivo se cumplió pues poco hubo que añadir en este sentido; nosotros además ya pusimos las horas de trabajo, el polvo tragado y por el sudor pegado y la ilusión del redescubrimiento. También agradecer a los que nos ofrecieron su trabajo, aunque no os avisáramos… por ningún otro motivo que no fuera nuestra propia desorganización e improvisación a la hora para ir. Para terminar, quisiera pedir a los que no colaborasteis, que lo hagáis ahora, gastando, usando y disfrutando de este nuevo material. Muchos de vosotros sé que habéis escalado un montón de veces estas rutas, pero sé también que hace unos cuantos años que no las repetís, y ahí están esas buenísimas vías de este magnífico sector, en esta pequeña, enorme y cercana escuela de Careses.

Buenas escaladas y mejores saques,

Los reequipadores

Croquis Satisfaction

Hola a todo el mundo, y lo digo literalmente, ya que en este artículo presentaré una nueva filosofía en la escalada que supondrá una transgresión de todos los cánones que limitan nuestra actividad montañera. He decidido publicar algo tan trascendente para nuestro mundillo en este medio, en lugar de usar otros de mayor peso y difusión, porque es una forma de demostrar mi inquebrantable lealtad al club que me inicio en esta actividad y que me aportó las bases para llegar a idear un concepto que es el más puntero, aunque esté mal que lo diga yo, en la historia del montañismo.

Cuando Kurt Albert y compañía desarrollaron el concepto de rotpunkt, supuso una revolución en la forma de pensar, de la ética y del estilo de entender la escalada. Todos conocéis la historia, así que no voy a ahondar en ella. Lo que tengo que decir es que lo que un día fue revolucionario, con el tiempo se ha convertido en dogma y, por supuesto, llega una hora en que los visionarios tienen que ponerse a trabajar para dar otra vuelta de tuerca a este deporte. Por ejemplo, aparece la idea del punto verde que consiste en hacer rutas de deportiva con seguros flotantes. También está la iniciativa de escalada en chapas negras, que se asimila a la anterior, aunque a mi entender son conceptos parejos pero no idénticos, ya que en la chapa negra lo que se decide es proteger con seguros flotantes donde se pueda en lugar de usar las chapas, las cuales se pintan de negro para que se sepa que son seguros prescindibles, pero usando las chapas allí donde no se pueda proteger. Estas modalidades de escalada buscan un acercamiento de la escalada clásica a la deportiva e implican un mayor compromiso.

Ahora bien, a mi entender hay un aspecto nada explotado, un nicho que espera ser ocupado, motivo por el que desarrollo el concepto del punto rosa. El punto rosa es una filosofía que inicialmente va desarrollándose en el rocódromo como consecuencia de la necesidad de no quedarnos atascados en un paso; de este modo decidimos que cuando se pone un paso, en cuanto una persona lo hace, puedes darle un pegue más, pero toca cambiar. Lo damos por hecho.

Cálculos para hacer un punto rosa

Dar el paso de extrapolar a la roca este revolucionario enfoque fue bastante difícil, pero al final pude superar el miedo a las críticas por hacer algo diferente y me lancé a ello. Los motivos que me llevaron a tomar esta decisión son múltiples. Por una parte la comodidad ante todo, ya que no me gusta nada cuando estamos en una escuela moverme de una vía a otra, me parece un incordio. Además, una de las cosas que más me gustan es alternar pegues, descifrar la vía con otra persona, así que cuando mi compañero enchufa y me quedo solo, lo único que me motiva para seguir dando pegues es no marcharme sin una vía que mi compañero de cordada pudo encadenar. ¿No sería más divertido y más cómodo pasar página y centrarse en la siguiente vía? Para mí sí lo es, de modo que decidí crear el concepto punto rosa que consiste en que si varios escaladores están probando una vía, con que uno encadene todos se pueden apuntar la vía en este estilo. La grandeza, desde mi humilde punto de vista, de esta nueva forma de entender la escalada, es que te permite hacer lo que más placer produce del hecho de escalar, que no es la escalada en sí, si no el apuntarte la vía. Gracias a este insólito enfoque la frustración ya no tiene cabida en nuestro medio.

De momento llevo unas 50 vías encadenadas así, y este año espero dar un gran salto en el grado y el número de encadenes, ya que mirando hacia atrás, los proyectos que me quedaron pendientes los tendría en la libreta; no obstante, debido a mi gran respeto por la ética, prefiero dejarlos sin encadenar y con suerte este año podremos hacerlos.

Sé que algunos me criticarán, pero es algo que pasa cuando una nueva idea sacude los cimientos de todo aquello en lo que creemos. Me hago a la idea de que en un primer momento serán pocos los que comprenderán y respetarán este nuevo estilo de entender la escalada, pero espero que con el tiempo sea más popular que el rotpunkt.

Queridos reyes magos, este año quiero más huevos y menos imaginación.

Ha pasado bastante tiempo desde que publiqué en esta página, el motivo no es la sequía cerebral, ya que si bien puede que sea pobre en muchas cosas, por suerte soy prospero en ideas. Esta vez me gustaría hablar de ética.

Voy ha comenzar sincerándome, soy un mercenario. Definamos mercenario como ese escalador al que motiva machacar un proyecto y tacharlo ¿Y qué más da? Lo digo, porque vaya donde vaya, queda claro que ese modelo de escalada es negativo. Lo escucho en conversaciones en el rocata, en videos, lo leo en revistas, blogs, foros… pero a su vez esas mismas personas que critican ese enfoque, también defienden la escalada como una forma de libertad. Quizá lo peor sea el aire de superioridad que percibo, aunque puede que sea que últimamente soy muy susceptible a todo lo que me deje abierta o implicitamente en una posición de inferioridad, especialmente si se trata de inferioridad moral. Quiero decir que sobre el papel me parece cojonudo eso de escalar por el placer de escalar independientemente del grado, de que sea una repetición, una primera ascensión… pero en la práctica, siendo sincero conmigo mismo, me doy cuenta de que lo que me pone es tachar vías. Tengo un espíritu coleccionista que forma parte de mi idiosincrasia, por lo que, de momento, me resulta imposible abstraer la escalada deportiva de esa faceta de mi personalidad.

Adicto a la libreta

 

Creo que, como en todos los demás aspectos de la vida, en la escalada hace falta una evolución. No me refiero a una evolución técnica, si no filosófica. Está bien que tengamos claro que el objetivo es escalar por el placer de escalar, pero hay que llegar a ese punto. Solo puedo hablar desde mi experiencia, así que obviamente todo comentario carece de perspectiva, pero diré que supongo que algunas personas quizá escalen per se desde el principio y otros tenemos que ir quemando etapas. Pondré un ejemplo, al principio del año pasado me marqué unos objetivos (como hago cada año) que me parecían realizables pero difíciles de alcanzar. Uno de ellos era encadenar 50 vías, cosa que logré en el verano, así que me dije, “me queda casi medio año, ¿por qué no hacer 100?” y me lancé a ello. Si no recuerdo mal en Noviembre llevaba 90 vías encadenadas y de repente vi la luz. De golpe el proyecto de encadenar 100 vías carecía de sentido, me faltaban 10 y podía encadenarlas en el día si me dedicaba a hacer quintos en “La Selva” por ejemplo, así que ya no se trató de cuántas, si no de cuáles. Di un paso en la dirección correcta, pero antes tuve que pasar por esa fase de encadenador compulsivo.

Luego pensé que, como mi filosofía natural es encadenar todo lo que se me ponga a tiro sin fijarme en el grado (o mejor dicho solo fijándome para ponerme un límite superior), me planteé que también era importante el cómo se encadenaban las cosas. Cuando empecé hace 3 años, para mi era importante encadenar a vista y luchaba las vías a muerte (iba tan sumamente acojonado que pensaba que me jugaba la vida en cada pegue, literalmente), con el tiempo a medida que pasaba menos miedo me daba cuenta de que no pasaba nada por colgar, a lo que se sumó una cierta devaluación del encadene a vista (en mi escala personal, obviamente), lo que en poco tiempo se tradujo en que no pasa nada por ensayar hasta tener la vía matizada. Ahora doy pegues de más porque no suelo ir de primero hasta encadenar en polea, algunas vías llegué a encadenarlas varías veces consecutivas en polea antes de decidirme a ir de primero. Quiero decir que no he llegado al punto en que me parezca inmoral aburrir una vía hasta que se deje encadenar, ni tampoco me parece condenable escalar en polea. Resalto este aspecto, porque los “jueces de estilo” critican también este planteamiento. Ahora bien, algunos de estas voces no tienen ningún inconveniente en plantar parabolts en la pared, o incluso (dios no lo quiera), picar presas, lo que desde un punto de vista más purista es una aberración (me encanta el concepto de la pared limpia, que pena que me quede grande). Digo esto porque a la hora de juzgar, cada escalador tiene un criterio, y está claro que cuando empiezas sin tener experiencia, eres influenciable a las opiniones y las maneras de escaladores veteranos, lo que puede resultar en que veas limitada tu experiencia. Por ejemplo, sin ningún motivo yo era un escalador anticaña, sin haberla probado me parecía una guarrada. Este año la probé y vi que si bien el peligro está en el abuso, por otro lado te quita de quebraderos de cabeza, pasar miedo o tener que enviar a otro a que te monte la vía. Es decir, estaba limitando mis recursos y la posibilidad de meterme en ciertas vías, por un prejuicio. Ahora soy un adicto a la caña y tengo que encontrar el equilibrio.

Poleazo a “Estevia”

Cuando hacía referencia a que importaba el cómo encadenabas, no me refería a esto, si no a que la deportiva es un juego. Un error de los encadenadores compulsivos es el escaqueo. Pasa en algunas vías que están muy juntas ¿Dónde está el límite entre una y otra vía? ¿Por qué no puedo cojer este canto si llego a chapar? Por ejemplo, voy a mencionar un caso, en Molleo hay un 7a cuyas chapas estarán a un metro escaso de las de un 6b+, ¿dónde está el límite entre una y otra vía? Yo me impuse el límite de coger el menor número de cantos del lado del 6b+, así que decidí que usar una regleta roma lateral valía, pero el canto bueno que se encontraba un poco más a mano no, porque consideraba que el canto bueno era demasiado para el 7a. Mi punto de vista es que estás haciendo deportiva y hay que jugar, como en los pasos del rocódromo. En ocasiones el ansia de encadenar nos hace plantearnos el escaqueo, pero por mi parte intento evitarlo porque sé que no voy a poder volver a dormir tranquilo con esa carga en mi conciencia. ¿Es otro paso hacia una conciencia escaladora más depurada? Tal vez.

Lo único que quiero reflejar en este artículo, es que en un mundo en el que la palabra libertad está siempre presente, ciertos escaladores se erigen como jueces de protocolo o defensores del lado luminoso de la escalada, y que los que no somos nada los usamos como referencia de lo que vale y lo que no, pero al igual que pasa con esos padres que pretenden que sus hijos no cometan sus mismos errores y por ello tratan de cohartar su libertad, los que empezamos en la escalada con esas limitaciones corremos el peligro de ser adoctrinados y convertirnos a la larga en ese tipo de escaladores cuya única respuesta ante las preguntas del novato de porqué esto es ético y lo otro no, sea el pauperrimo “porque lo digo yo y punto”.

Buenos días sufridos lectores, hay ocasiones en que escribir aquí es casi una obigación, para que la cosa no esté parada, pero hoy no es el caso. Este texto se debe a un impulso de compartir, que en un animal tan gregario como los humanos es algo completamente natural. Ese es el filón de las redes sociales. Existen todo tipo de perfiles, yo creo que me incluyo en los que pasan bastante de publicar, pero no es porque no se me ocurran cosas o no me apetezca, muchas veces escribo una entrada en facebook pero antes de publicarla pienso que no aporta nada y la descarto. De mano tengo la necesidad de compartir algo, pero luego me freno. Esta es una de esas entradas que nunca deberían ver la luz.

Ahora que estais prevenidos, vamos al lio. La pasada semana se celebraró en Gijón el campeonato del mundo de escalada en las modalidades de dificultad, paraescalada y velocidad y allí nos plantamos Rodri y yo el sábado por la mañana para ver las semis de dificultad. ¡Vaya pasada! Nos sentamos abajo, casi a pie de vía, entre los componentes de los equipos y la verdad es que mereció la pena. Luego de tarde marchamos a Otura a volver a poner los pies en el suelo (los míos, Rodri como siempre, impecable). El domingo por la mañana viaje a Piedranidia a que Toni le diese al proyecto y a probar “Sinergia pura”. Toni bien, tras dos semanas de parón viene con ganas, Rodri hace un par de vías y prueba la sinergia y yo le meto dos poleazos y al segundo veo que la tengo, pero estamos sobre la bocina para ir a comer y salir a ver la final de dificultad, así que a plegar y a pensar en que el finde siguiente hay que volver a enchufar. Llega una comitiva del Puntu Collorau al palacio de los deportes de Gijón y disfrutamos del espectáculo.

 

Semifinales del Campeonato del Mundo de Escalada de Dificultad.                                                Foto: Rodrigo Álvarez Casielles

 

Hoy por la mañana viaje a Manzaneda a ver si Rodri saca “Yoreu”. Por mi parte, tras hacer “Conde Nosferatu”, me meto con él en “Yoreu”. El primer poleazo aprieto la secuencia de las regletas hasta que me duelen las poleas una barbaridad y como no veo la manera de hacerla me salto esa parte, pero luego saco con relativa facilidad lo de arriba. Me bajo diciéndole a Rodri que es la vía más dura que haya probado. Al segundo poleazo saco el tramo de las regletas no se sabe cómo y pringo en el movimiento para llegar al cazo salvador por falta de un pie, que luego descubro que estaba justo bajo la regleta que estaba intentando pisar. Pruebo con ese pie y me sale, sigo para arriba y me hago la picha un lio al saltarme una presa, así que vuelvo a colgar. Recuerdo la secuencia y me lo hago. Marcho bastante convencido de que la tengo y muy, pero que muy satisfecho.

Ya os he advertido de que este escrito era totalmente superfluo y nacía de la necesidad de contarle a alguien cómo había ido el día. Como parece que el título no tiene mucho que ver con el texto, me siento en la necesidad de explicarme: motivación es lo que siento al pensar en lo bien que me fue en “Yoreu”, motivación en mi caso aparece al tener vías a punto, a lo mejor no es motivación y es ansiedad, lo ignoro, pero lo que tengo claro es que sea lo que sea, hace que pensar en que hasta el domingo no iré a Nava y que a saber cuándo volvemos a la Ruda, sea un calvario. Pero también hace que mentalmente repase los pasos (aunque no me los sé porque dos pegues no me dan para tanto, pero me mola imaginarme que sí) y que tenga ganas de más. Celebro que como contrapartida a los días malos en que la cabeza falla, la piel no te deja, los gatos te abrasan, no te salen los pasos que te salían ayer y todos esos pequeños detalles que pueden llegar a ensombrecer el placer de escalar, haya días buenos en los que pensar en salir otra vez te dibuje una sonrisa.

Hola a todo el mundo, una vez más me aventuro a publicar un texto para intentar entreteneros un rato.

Acabo de llegar a casa tras una hora y media encerrado en el tablón un día espléndido como hoy y quiero aprovechar a escribir esto mientras espero a que el calor afloje y me permita pasear a la jauría.

Estos meses dedicado a la escalada en roca han resultado muy fructíferos, conseguí cumplir con meses de antelación todos los objetivos del año: número de encadenes, subir el grado a vista y ensayado, hacer algo de tapia y mejorar en general (falta el apartado bloque en el que tengo un “no presentado”). Mientras se iba desarrollando el verano, el nivel de motivación hacía que mentalmente calculase lo que podría mejorar encerrándome en el rocodromo e iba pensando en el entrenamiento de cara al año que viene; calculaba días de entreno, descansos, qué iba a entrenar cada día, calentamientos, estiramientos, pesas, resistencia, continuidad, renegar de los pasos, campus… puede parecer una locura que en lugar de disfrutar del momento tan bueno que estoy viviendo, me dedique a planificar de cara al año que viene, pero así soy yo, adicto a la presciencia.

La cuestión es que tras encadenar el viernes por la mañana “L’emigrant” en Piedranidia (vía muy recomendable, creo que de lo mejor que hice hasta el momento), la ausencia de un objetivo definido combinado con salir a roca de forma rutinaria, me dejaba un poco bajo de motivación.

Este era mi estado anímico cuando hoy me vi obligado a ir al rocódromo. Salí de casa motivado, pensando en hacer 10 traves de 40 con 4 minutos de descanso en presa grande y mediana como primera toma de contacto con el planning que me reservo para el invierno. Llegué al Puntu Collorau a las 16:00 y verme encerrado allí solo, fue una primera prueba a mi fuerza de voluntad; mirar por la ventana, ver ese soleado día que en una pared a la sombra permitiría estar de lujo y saber que mi destino era sufrir en un plafón asfixiante, supuso ya de mano una merma en la motivación bastante severa. Pero como no era mi intención estar una semana sin escalar… luces, música y acción.

Foto de archivo para los que no recordáis cómo es el tablón (¡cabrones!)

Ya la primera travesía me recordó que coger jarros en el rocata te deja las manos convertidas en un callus horribilis, así que para olvidar escribo con magnesio nombres de vías encadenadas y por encadenar, además de alguna chorrada del tipo “sube pies” o “empotra la rodilla”. Sigo la rutina y cuando llevo 5 traves llega Rubén, ¡HURRA! Se acaba el monólogo mental, ya no es tan jodido entrenar en el plafón, se acabó estar solo, pero como contrapartida llega la segunda prueba a la fuerza de voluntad, ¿por qué seguir entrenando “conti” cuando puedo dedicarme a hacer pasos y pasarlo en grande sufriendo menos? Rubén pregunta lo que estoy entrenando y con mi cara más seria digo que travesías, nada de pasos, prohibido, segunda bajada de motivación del día. Yo a lo mío hasta que el cuerpo (¿o la cabeza?) no da más de sí y entonces en lugar de subir el tiempo de descanso y acabar las series me concedo hacer media hora de pasos.

Así tiramos hasta las 17:30 hora límite y ahora en casa pienso mientras escribo esto entre dolores de piel y un poco de dolor en las muñecas, que engancharse a la roca es jodido porque al final tarde o temprano siempre vuelves al rocódromo, pero sabiendo que no te puede ofrecer ninguna satisfacción real. Antes me motivaba sacar pasos (me acordaba de todos durante semanas), cumplir con  las travesías y entrenar cada vez más duro, ahora nada de eso me motiva, quizá sea esa la causa de que escriba nombres de vías en la madera. Cuando me siento a descansar leo esos nombres y recuerdo que estoy allí para conseguir algo, que la verdad está ahí  afuera y que merece la pena machacarse.